Manchas, motas o depósitos similares a salpicaduras en la superficie pintada, o decoloración y manchas en la misma. La superficie puede presentar manchas grasientas o pegajosas, estar recubierta de partículas o tener una textura arenosa.
Causa
Sustancias o productos químicos extraños adheridos a la pintura o incrustados en ella. Las fuentes comunes son:
- Savia y resinas de árboles, hojas mojadas, bayas, frutas o excrementos de aves que se dejan sobre la pintura.
- Partículas metálicas que se incrustan en la superficie de la pintura y se oxidan.
- Depósitos de sal resultantes de la evaporación de líquidos en la superficie. Esto también puede provocar la aparición de ampollas.
- Cemento u otro polvo químicamente activo.
Prevención
- No permita que queden depósitos en la superficie pintada.
- Asegúrese de que la pintura esté completamente curada.
- Guarde los vehículos bajo techo y lejos de posibles fuentes de contaminación. Tenga especial cuidado de no exponer los acabados de pintura nuevos a entornos que puedan causar contaminación.
- Si se utiliza un horno o una sala de secado, asegúrese de que el sistema de filtración funcione correctamente y de que no entren humos industriales en la sala.
Rectificación
Las manchas ligeras pueden eliminarse lavando la superficie con una solución detergente suave, seguida de un lavado con una solución de ácido oxálico al 10 % para eliminar los compuestos ferrosos. Enjuague, aplique el compuesto y pula para restaurar el brillo. Si la decoloración y las manchas persisten, frote la superficie y vuelva a pintar.
